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El monstruo de lava.

“Es grande y me asusta tanto que no me deja trabajar, me hace ser el perdedor, o el último en terminar los trabajos, no me deja en paz y no lo puedo detener, es como un Monstruo de Lava”. Así denomina Diego a este incansable personaje que lo hace estar preocupado y asustado todo el tiempo, avanza de manera incontrolable como la lava y en ocasiones destruye lo que está a su paso, desde la buena conducta, hasta las relaciones con sus pares.


Podemos asociarlo con diferentes causas, pero en el caso de nuestro amigo Diego es Ansiedad, un trastorno generalizado que no tiene un origen único, puede tener una causa genética, o estar asociado a diferentes eventos en la vida de los niños y niñas. La ansiedad está presente en todos los seres humanos, incluso es necesaria en algunas circunstancias de la vida, es esa fuerza que nos impulsa a dar lo mejor de nosotros mismos cada día. Sin embargo, cuando se vuelve incontrolable, altera la estabilidad emocional y social de cualquier persona, incluidos los infantes.


Las y los pequeños que experimentan situaciones estresantes como la pérdida de algún ser querido, divorcio de los padres, vivir en una familia cuyos miembros son ansiosos o violentos, cambios importantes en la vida como mudarse a una nueva ciudad o escuela, tienden a desarrollar conductas asociadas a este trastorno tales como, estar en constante movimiento, dificultades para seguir instrucciones, miedos irracionales, aislamiento, morderse las uñas o los labios, entre otros, estas conductas generalmente provocan que constantemente se les esté llamando la atención, mientras se sienten incomprendidos, desesperados, y pues más ansiosos, aumentando las conductas no deseadas.


Como adultos debemos considerarnos responsables del adecuado desarrollo de los niños y las niñas que nos rodean y, tratándose del trastorno de ansiedad, tenemos una importante tarea, que está incluso dentro de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Todos los niños y las niñas deben, según los derechos de los niños y niñas, tener acceso a un ambiente de comprensión, tolerancia, amistad, amor y protección. Dichos elementos son indispensables para un adecuado desarrollo infantil, donde los niños y niñas puedan regular sus niveles de ansiedad. Es nuestro deber como adultos responsables crear ambientes saludables donde el “monstruo de lava” no logre apoderarse de la funcionalidad y felicidad de los niños y niñas.


A continuación de mencionan algunas propuestas de como proveer de un ambiente saludable libre de “monstruos de lava”

  • Regula y se congruente son tus conductas, los niños imitan las conductas de sus padres y cuidadores, si están en un ambiente con personas ansiosas es muy probable que desarrollen conductas relacionadas al trastorno de ansiedad.

  • Establece límites claros, todos los niños y las niñas necesitan límites para sentirse seguros, éstos deben ser claros y congruentes con la edad cronológica de la niña o niño.

  • Juega, el juego genera un ambiente seguro donde el niño o niña pueden sentirse en confianza de hablar sobre sus emociones e identificar lo que les preocupa. Diviértete y observa sus conductas, obtendrás información muy valiosa.


MTB. Ana Margarita Esquivel Chávez.




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